jueves, 28 de agosto de 2025

Impermanencia - Jimena H

Nada me pertenece, ni siquiera esta fría habitación que alberga mis pies helados y pequeños. 

Ni siquiera esta copa que entintada en vino, me recuerda el placer. Ni las manos enredadas en mi camisón de algodón. 

No me pertenece esta mañana con sol a medias. Con la luz a ratos.

Con nubes hermosas y las formas de las ramas que deja el árbol en mi ventana. Nada me pertenece si no tengo al animal que vive en mi cuerpo. 

Pero a veces siento que soy todas esas imagenes que dejé en el corazón tierno de alguien. Los paisajes estivales de la niñez

Los besos de la adolescencia en los parquesi atestados de gente y ruido citadino.

Soy la madrugada de un día domingo. Y la melancolía del mismo domingo a las ocho de la noche.

Soy todas las veces que dije te amo a personas que no me amaron.

Pero tampoco me pertenecían esos tiempos.

Ni las calles donde murmuré palabras y poemas al viento. Recitando al temblor de mis muslos. Y mi estómago vacío de tristeza.


4 comentarios:

  1. Destaco la estructura del poema. Comienza con una negación absoluta y repetitiva ("Nada me pertenece...", "Ni siquiera...") que crea una sensación de desarraigo, vacío y alienación. Pero hay un punto de quiebre muy bueno: "Pero a veces siento que soy todas esas imágenes...". Esto transforma por completo el poema. Deja de ser sobre lo que no se tiene para ser sobre lo que se es en la experiencia de los demás ... quizás también en los recuerdos compartidos.

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  2. Melancólico, una mezcla de melancolía depresiva y al mismo tiempo romántica.

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  3. Me reflejó. También me transmitió una soledad muy deprimente y colores como el azul-gris, aun asi encontre versos que personalmente me parecieron como rayos de luz que se filtraban entre las nubes grises.

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  4. Resoné con la descripción de los días Domingo, creo que tienen algo especial.

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