Caía la noche en el Carlos Dittborn
se bajaba el telón en una tarde-noche para el olvido
centros llovían y patadas también
nada hacia presagiar
que un dios descendería para salvar la debacle
de un match que se veía perdido en todas partes
SAN DIOS HURTADO, me has salvado
y si te veo te regalo
una estatua y unos versos
por tu imborrable legado
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