Esta ciudad no podrá verme al alba
el sol negro
quemará toda vanidad
y en el cemento de sus lugares
quedará estampada mi sombra
cada latido de este corazón
tendrá un ritmo distinto
disonante
lejano
ajeno
que no podrá rebotar
ni en las paredes ni en las historias
de este paraíso de concreto
esta ciudad no podrá encontrarme
entre el silencio de sus noches
entre las hormigas de su tierra
entre los susurros de sus hijos
entre el despertar y el ahora
La estrella que miramos
la que sentimos y la que adoramos
no es mas que la misma
que purgará a cada persona
del pecado del sí mismo
y que al atardecer
se oculta del ser
para que en la oscuridad
encuentre fuerzas para el amanecer
pero esta ciudad no me verá al alba
Esta ciudad, con sus raíces en la misma tierra
de la misma tierra no volveré a crecer en ella
porque el cemento tapará
lo que he sembrado
lo que he cosechado
desde la emoción silenciosa
a la espera de la gloria
que este concreto ocultó
para transformar memorias
en alguna pasión
Muriendo en la ciudad del capitalismo
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