Asfixio y desolación,
dolor en la penumbra de mi alma
Casi ya se desvanece lo que resta,
Casi se agota la sangre,
Casi se transforma solo en fantasmas,
Casi cae toda la arena del reloj,
Se rompen y caen los ultimos pilares,
como una casa vieja,
se siente la muerte,
agarra mi cabeza con sus esqueleticas, filosas y frias manos,
me arranca la piel y se traga mi alma,
es como ver a un espectro,
inmovil, siento como drena el ultimo resto de vida,
me arranca la piel para quedar expuesto,
solo carne en descomposición,
mientras moscas y gusanos comen sin deseo, solo por obligación.
Termina de recorrerme con su filo y frialdad,
mi cuello se rompe,
desprendo aliento,
mi anima desaparece.
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