La idea de ti me vuelve loca
Probar esos labios y ver que provoca
En mi cuerpo, en mi alma empezar a sentir
Ese calor, ese hormigueo que nunca pedí
La idea de ti me vuelve loca
Dejar ir ese daño que mi cuerpo sofoca
En mi cabeza, en mi cien me nace un hervir
Ojalá de que mi mundo te pudieras ir
Captura muy bien la contradicción entre el deseo ardiente y la intuición de que algo es dañino; pero pienso que el final pierde un poco de fuerza al usar un lenguaje más directo ("te pudieras ir") en comparación con el tono "croqueto"( si, es coqueto) y visceral del inicio. Podrías mantener la metáfora corporal hasta el final (ej: "ojalá esta fiebre encontrara su antídito" o "que mi piel aprendiera a olvidar tu calor"), algo que refuerce la lucha interna entre el anhelo y la autopreservación.
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