La ciudad se rinde al sueño,
y yo vigilo con ojos cansados.
El café es mi fuego,
la soledad mi compañera.
Las horas se estiran,
el cuerpo pide tregua,
pero sigo aquí,
sobreviviendo a la noche
una vez más
En el mundo, dice Bauman, se hallan dos acontecimientos inevitables de nuestra existencia: enamorarse y la muerte. En esta última quisiera d...
Te imaginé en tu puesto de turno, leyendo algún libro y que un momento de pausa después de dar una vuelta corta por tu lugar de trabajo, realizaste la redacción de este poema. Me dio frío
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