Hoy no sabia que escribir, pero amanecí otro día,
habitando un cuerpo del cual me ajenaron (o ajené),
habitando mundos ajenos, ante tanto supuesto poseedor.
Difuminado, creo que el dolor me es congénito,
Entumecido, el dolor y el sentir me arrastran hacia el suelo,
Sumergido, perspectiva desde la que no comprendo el venerado azul del cielo
Alternadamente desde la profundidad del mar,
solo parezco ser parte de la corriente rauda,
me arrastra a su profundo azul,
cada vez más oscuro, cada vez más lejano,
el celeste y blanco transformándose,
oscura pureza, hasta desaparecer.
Solo me dejo llevar, solo podría nadar hacia el torbellino y hundirme,
nada me pertenece, lo intento internalizar, tenerlo claro,
esclarecer, quizá soy parte de la vorágine,
o como un cetáceo, que necesita subir a exhalar y renovar,
un espiráculo en tanto como necesario, mas bien propio de ellos,
sentir que tocar fondo es lo más mundano y así morirán.
Paradojicamente, vivir necesitando el oxigeno,
necesitando el aire puro del exterior,
pero vivir en lo profundo siempre,
algunos mueren en su hogar,
otros la vida los arrastra a flote,
muriendo lejos de su habitar,
el exceso de oxigeno los descompone.
La mención al "cetáceo" que necesita subir a respirar es genial.
ResponderBorrarEl exceso de oxígeno los descomponer, amo como la metáfora nos muestras que mientras vivimos, morimos a la vez. Muy bueno
ResponderBorrarMe gusta esto de la metáfora, no es algo que yo suele manejar, así que es interesante disfrutarlo ajenamente.
ResponderBorrar