pero uno lamentable, sin brillar como debía,
ni funcionó, más estorbó que nada,
lastima, todos los ojos me miran y se burlan.
Mi cabeza no para, todo tiembla,
un reloj despertador, dejo mi sudor marcado,
se apodera de mi la vergüenza,
mi voz no se puede levantar,
los niños, sus risas, sus voces,
me recuerdan a las burlas,
todos se quieren burlar de mi.
Me ahogo en el autodesprecio, y como rompo todo lo que acerco,
la gente debe verme como un fuego,
les asusta, se alejan,
por mas cambios del pensamiento,
sigo siendo el monstruo de Frankenstein
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