lunes, 1 de septiembre de 2025

1S

 El aire olía a muerte

cuando el fuego devoraba libros,
cuando los militares apagaban voces
a punta de golpes y disparos.

La tortura fue la ley del tirano,
la desaparición,
la condena más cruel.
Chile se volvió un lamento
de madres sin hijos,
de cartas sin destino,
de calles que nunca
volvieron a ser las mismas.

Las cenizas no saben callar:
todavía hablan de los cuerpos,
de las palabras,
de la libertad que intentaron borrar.

2 comentarios:

  1. Aquí no hay metáfora abstracta; la realidad histórica es el centro, eso es genial. Hacer poesía política es todo un desafío.

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  2. Gracia por pactar seguir hablando de eso. No hay lírica ni poesía que pueda reemplazar algo que la historia nos puede mostrar y re memorizar a través de relatos como este .

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